“Si la tierra era efectivamente tranquila, buena para aquellos que la aman, los pueblos adosados a ella, cual nidos de miseria, los insectos humanos, viviendo de su carne, resultaban más que suficientes para deshonrarla y envenenar las cercanías”(En la foto, el dirigente ruralista Alfredo De Angeli acompañado por unos cuantos "insectos humanos")

